Se formalizaron las candidaturas de Andrés Manuel López Obrador y de Ricardo Anaya
por las coaliciones de Morena-Partido Encuentro Social y del Trabajo, y del
PAN, Movimiento Ciudadano y PRD respectivamente.
Como dos punteros que están muy alejados del tercer lugar se
aprestan, a partir de hoy, a planear una campaña donde uno consolide la ventaja
que lleva, y el otro a tratar de alcanzar los 8 puntos porcentuales que los
separan, según el promedio de las distintas casas encuestadoras del paÃs.
A partir de hoy, los estrategas de un lado y del otro, que
están conscientes que esta elección presidencial es de dos y no de tres, armarán
un andamiaje de promesas que ofertarán a la sociedad, con las que pretenden
sacar al paÃs del terrible caos en que se encuentra, que va desde seguridad,
desarrollo, empleo, educación, economÃa, deuda interna y externa.
Para empezar el candidato de MORENA ya manifestó, la semana
pasada, siguiendo los consejos de los hombres y mujeres que integran su circulo
mas cercano, que no se enganchará en discusiones y descalificaciones contra
todo aquel que ose cuestionarlo y criticarlo, que su apotegma del “amor y paz”
será el signo que le imprimirá a su campaña, con el claro propósito de no
cometer los errores que en las campañas de 2006 y 2012 lo entramparon y le
costaron la derrota, principalmente en la primera. Ahora, aparte de perdonar a
todos los de la mafia del poder que se suban al barco con él, a su barco, ha
decidido no contestar todas las acusaciones que por tales acciones le genere de
parte de sus adversarios.
Buena estrategia al fin, porque difÃcilmente podrÃa defender
lo indefendible, no solo de algunas gentes que van en el gabinete, sino ahora
que se dio a conocer la lista de candidatos a senadores donde van caciques
sindicales y ex funcionarios de los gobiernos de Carlos Salinas, de Ernesto
Zedillo y de Fox, entre otros muchos.
Eso con el claro propósito de no perder la ventaja
porcentual que lleva, aunque habrÃa que esperar cual será las estrategias que
del otro bando saquen, y si logran enganchar al tabasqueño o no.
Desde mi óptica, serán los dos debates los que marquen el
destino de la elección presidencial del primero de julio, de la forma como se
conduzcan los dos candidatos punteros repercutirá el resultado.
Estamos a poco tiempo de observar a don Andrés y a Ricardo
sacando de la chistera todo lo que puedan hacer para que se mantengan ventajas,
o que estas se reduzcan y/o superen.


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